CONOCIENDO A NUESTRA GENTE: MARIO MEJÍAS DIRIGENTE SOCIAL, POBLACIONAL Y VECINAL. EL PEÑALOLINO QUE ENFRENTÓ A LA DICTADURA A CARA DESCUBIERTA HABLÁNDOLE AL PAPA EN NOMBRE DE TODOS LOS POBLADORES DE CHILE

Mario Mejías el hombre que en plena dictadura, el año 1987 , con una valentía a toda prueba, le habló al Papa en la población la Bandera, denunciando, cómo los “Poderosos de siempre los estaban matando en las poblaciones” arriesgando más que muchos y perdiendo tal vez lo más preciado que un hombre puede perder en su vida.

Este hombre, furibundo Colocolino, Peñalolino de corazón, que vive en Lo Hermida desde el día de la primera toma, nos abre su casa para contarnos de su alegrías, su familia, sus grandes penas, la muerte de su hijo y como su vida, la de su mujer María y de sus hijas e hijos a estado entremezclada  con nuestra población por 49 años.   

 

 

¿Don Mario hace cuantos años que vive en Lo Hermida?

Yo llegue a los 17 años a la Población La Faena, eso era lo que había. Aquí había puras chacras. Y desde que formo la toma el año 70, es que estoy en Lo Hermida.

 

¿Casados hace cuantos años?

Este año cumplimos 50 años casados, el 21 de noviembre. Llegamos juntos a Lo Hermida. Salimos de la casa muy cabros, nos fugamos cada uno de su casa, vivíamos en Conchalí, y el primer lugar donde llegamos fue donde una tía, en la Población Joaquín Pérez

 

¿Se fugaron, y por qué, no los dejaban vivir juntos?

En parte era porque estábamos muy chicos, todavía no cumplíamos los 18 años, pero lo más importante era que mi mamá, que era viuda, no me dejaba que me fuera, porque yo era el único que trabajaba en la casa y quizás por no perder esa platita, no quería que me fuera.  En un momento yo tenía una peguita un poquito mejor y le dije a mi señora: » Mari, vámonos». Y partimos, no teníamos ni uno, no nos dejaron sacar nada de nuestras casas.

 

¿Cómo llegan a lo Hermida entonces?

Yo me enteré de la toma, el mismo día en que se realizó, nunca participe de una reunión antes ni nada, por esos días me acuerdo que estaba sin pega. Llegaron a avisar que se hacía la toma y partimos.  Nos vinimos no más al campamento y de ahí nadie nos movió de aquí. Bueno salvo los días después de la intervención que nos vinieron a sacar, nos destruyeron todo, asique volvimos a la Faena. Pero unos días después ya nos instalamos definitivamente, hasta hoy.

 

¿Cuántos hijos tiene don Mario?

 

Tenemos 4 hijos y 8 nietos, con un bisnieto.

«Entonces tanto trabajo contra la dictadura para nada. Es una decepción muy grande. Esta democracia no está a la altura de nuestro sacrificio. Yo siento que esto está todo arreglado».

Me dice que trabaja en la feria. ¿Qué vende ahí?

Yo vendo repuestos de bicicleta en la feria, después que a mí me despidieron de mi pega, me fui a la feria persa y ahí vendí todo lo que tenía, tenía una mueblería, para poder sobrevivir tuve que vender, hasta mis muebles en un momento. Un compadre me daba un pedacito de su puesto y ahí vendía. En un momento no tenía que vender, solo el sábado y domingo vendía algunas cosas y los otros días tenía que ver cómo me las arreglaba. Comencé a hacer pololitos, pero estando tanto tiempo en el persa, nacen mis ganas de poner un negocio el taller de bicicletas. Ahí puse venta de después, taller de bicicleta. Que es lo hago hasta el día de hoy.

 

Su historia pública comienza cuando viene a Chile el Papa Juan Pablo II el año 1987. Usted tiene la oportunidad de dirigirle unas palabras al Papa, palabras que según entiendo habían acordado con los obispos.  Ahora bien, ¿Usted sabía el riesgo que corría cuando se salta lo «acordado» y le habla al Papa de lo que estaba pasando en chile, desde el corazón y de la guata?

Yo pertenecía al “Movimiento Contra la Tortura Sebastián Acevedo. Nosotros denunciábamos en cada lugar, en cada cosa, donde estuviera pasando algo ahí estábamos. Entonces era como innegable o no sé cómo decir, el hecho de no decir nada. Porque en ese discurso no decíamos nada, no se denunciaba nada de lo que estábamos viviendo, de lo que habíamos vivido. Entonces eso me parecía a mí como, yo siendo un hombre que me había comprometido con denunciar las torturas donde fuera, que en ese momento en que iba a estar con un hombre tan importante, me parecía totalmente absurdo quedarme en silencio. Y esa fuerza me comía por dentro y me llevo a decir algo, a improvisar algo. Quizás si hubiese preparado algo me hubiesen salido muchas cosas más. Ahí se nota que no preparé nada, solo fueron cosas que me salieron del corazón, desde la fuerza.

 

¿Alguna autoridad de la iglesia relacionada directamente con la visita del Papa, lo contactó después de lo que hizo?

La iglesia nunca me dijo nada, el único que me dijo algo fue Mariano Puga, que me dijo: “Hace lo que tu corazón te diga”. Cuando llegue allá me doy cuenta que no llevo la tifa que me dieron para subirme al escenario, tuve que devolverme a la casa a buscarla.

Estuvimos tres meses preparando el discurso, que para mí era algo penca, porque uno escribía y escribía y todo pasaba por un cedazo, no se podía decir nada, no me dejaban decir nada. Y el discurso si uno lo ve, no tiene nada de denuncia, yo solo le cuento al papa que somos pobladores, aparte de eso nada. Excepto en la parte donde improviso, donde lo único que pedía era que nos dejaran de matar en las poblaciones.

 

¿Ha cambiado la Iglesia desde esa época? Usted era un hombre de Iglesia, ¿Sigue participando en ella?

Yo no seguí participando, porque a mí me echaron de la iglesia, me expulsaron. Yo sentí que las cague y que no podía participar más. Nadie más me pregunto. Vino el tiempo en que cambio todo, cambiaron a nuestros curas, con los que levantamos las iglesias en Lo Hermida, sentíamos que eran curas nuestros, porque antes de eso venían puros curas burgueses. Y desde ahí pudimos hacer una iglesia del pueblo, levantadas por nosotros, eso significa que es una iglesia totalmente distinta a la que uno comúnmente ve hoy.

Yo no era de iglesia, no era cristiano. Yo soy comunista primero que nada, luego de eso empecé a estudiar la iglesia por dentro y por fuera, junto con el comunismo, entonces ambas cosas me ayudo a discernir mucho, sentía que el objetivo era el mismo. Vivir de manera justa, desde una equidad real. Entonces después que me expulsan de la iglesia, después de haber estado 17 años trabajando por ella, de haber realizado tantas cosas a pesar que tuve muchas dificultades, porque yo no creía mucho en la iglesia. Y cuando mi hija quiso hacer la primera comunión, nos pidieron a los padres que participáramos y gracias a eso comencé a trabajar en la Iglesia. Y hoy en día no tengo ninguna relación con la iglesia. Cuando me sentí poco considerado en la iglesia, cuando no me tomaron en cuenta por lo que hice, me abandonaron. Nunca me preguntaron por mis cargos en las iglesias, nunca vino nadie a preguntarme como estábamos, y yo tampoco iba a participar más, porque sentí una decepción tremenda. Si bien para mi este acto no era político, pero lo que tenía que decir era político. Había que denunciarlo, tenía que decirse y lo dije.

 

¿Sus hijos viven acá en la población?

No todos mis hijos viven acá en Lo Hermida, uno se fue a vivir a San Miguel, hace 5 o 6 años.

 

¿Alguna vez ha pensado en cambiarse?

No nunca he pensado en cambiarme de aquí de Lo Hermida. Aquí en Peña lo he vivido todo, mis alegrías, sufrimiento, lo que he conseguido. Yo siempre pensé en ser una persona de trabajo, un maestro carpintero o de la construcción. Cuando vino el golpe militar me quede sin pega, me echaron por comunista, a pesar de que nunca he militado en el partido. Pero siempre he sido de izquierda y Colocolino.

«Lo peor de todo es que nunca se hizo justicia, nunca hubo un aporte para poder llegar a la verdad y con toda la evidencia que tuvimos, resulta que parece que nadie secuestro al Mario Mejías, nadie lo torturó, nadie vio nada y nadie mató a mi hijo. Entonces son cosas que me costaron, sentí mucha culpa. Ver el dolor de mi mujer que hasta el día de hoy sufre por su hijo. Son cosas que pesan, que duelen mucho»

 

¿A su juicio es hoy Lo Hermida, una población combativa?

No siento que Lo Hermida sea combativa hoy, han cambiado muchas cosas. Por ejemplo cuando se acaba nuestra militancia, cuando se acabó nuestro aporte en la población, nosotros desaparecemos y aparece todo este cuento de la delincuencia, el narcotráfico y se empieza como a desordenar la población. Yo hablo de mi pedazo de mi sector, se empieza a encochinar esto y en la misma juventud. Nosotros como militantes comenzamos a perder, siento que nos fuimos para la casa y dejamos la cuestión así como que ya no había nada más que hacer, porque ya se había solucionado el problema con el regreso de la democracia. Yo hablo desde ahí, porque yo por ejemplo me salí desde donde trabajaba, como dije anteriormente me sentí expulsado de la iglesia, que desde donde realizaba mi aporte, donde hicimos cosas muy lindas y desde ahí sentía que mi participación dejaba algo. Y cuando paso toda esta cuestión, después que paso todo esto me retire con mucho dolor, muy sentido. Y ahora siento que no tenemos autoridad, no tenemos respeto, que nos ganaron los narcos. Esas cosas duelen mucho, yo me siento equivocado porque yo me vine, me entre y ya no salí mas a la calle, por muchos años. Llevo más de 4 años en que no participo ni en las protestan ni nada. Porque estoy enojado conmigo mismo, porque no seguí peleándola, no seguí en la lucha. Pero me he sentido muy decepcionado. Y la muerte de mi hijo me daño harto. Algunos no creerán, pero es un dolor muy grande. Lo peor de todo es que nunca se hizo justicia, nunca hubo un aporte para poder llegar a la verdad y con toda la evidencia que tuvimos, resulta que parece que nadie secuestro al Mario Mejías, nadie lo torturó, nadie vio nada y nadie mató a mi hijo. Entonces son cosas que me costaron, sentí mucha culpa. Ver el dolor de mi mujer que hasta el día de hoy sufre por su hijo. Son cosas que pesan, que duelen mucho ¿Se va a seguir arriesgando a la familia?…Duele.

 

Yo recuerdo haber leído que después de ser secuestrado, golpeado y dado por muerto por la CNI, usted le tuvo que pedir a los compañeros pobladores y amigos que ya no era necesario que lo siguieran cuidando. ¿Ese compañerismo sigue vivo en la población hoy?

Ya no lo veo tan claro y es difícil rescatarlo, habría que fortalecer las comunidades, hoy eso no existe. Todos los que teníamos eso, estamos alejados, perdidos, así se pierde la noción de lo que se está viviendo hoy. Por eso yo me doy cuenta de que hace falta esa iglesia que teníamos. Uno hace un recuento de la gente que uno conoció en las catequesis y no tenemos hijos de malas costumbres, que se han dedicado al narco o a la delincuencia. Esos son hijos de gente que llegó de afuera, son cabros que o venden o consumen, si consumen andan perdidos y eso es lo que se ve hoy día. A mí me da miedo que un día el narcotráfico sea más poderoso y nos gane a todos y transforme la vida de nuestros hijos. Yo tengo mi orgullo, me siento feliz de tener hijos sanos, buenas personas.

 

Han pasado 31 años, se acabó la dictadura. ¿Cuánto ha cambiado el mundo de los pobladores, particularmente en Lo Hermida?

Yo creo que ha cambiado bastante porque antes teníamos motivos por que luchar y organizarnos, teníamos que saber mantener la solidaridad en la población. Y hoy no existe, hoy solo nos quedamos con lo que tenemos. Cuando llego la democracia sentimos que no había nada más que hacer, en ese aspecto perdimos seguridad y nos vinimos para la casa, nos entramos, entonces pienso que nos faltan los motivos. Por ejemplo hoy día no nos podemos organizar por la muerte de una persona, a comparación como era antes. Y a veces siento que nos falta buscar un motivo. Nos falta darnos cuenta cual es el motivo. Yo creo que el narcotráfico es un motivo, que tiene la población enferma, de tanto cesante, de tanta gente sola, Y de esos motivos que podríamos ser solidarios, no podemos ser porque nos vinimos para la casa, nos despreocupamos. Yo estoy al margen y no sé lo que puede estar haciendo la comunidad. Puede haber gente que me diga lo contrario, pero yo no logro ver el trabajo que se está desarrollando.

 

¿Siente usted que esos poderosos a los que hizo mención cuando le habló al papa, se fueron, desaparecieron, mutaron o solo fueron reemplazados por otros?

Los poderosos van cambiando de nombre no más. Yo nunca hablé de que los militares nos dejaran de matar, yo hable de los poderosos porque en mano de los poderosos esta todo lo que nosotros paso. Los pacos y los milicos obedecían ordenes de un patrón, y quienes eran los poderosos que yo denunciaba eran ellos los que tienen el poder, la plata, es decir, son los mismos que hoy en día le están dando la guerra a Maduro por ejemplo, son los mismo que en cada país han robado. En los países pobres no está Estados Unidos, porque no les importan, porque no tienen nada que robar. Entonces a esos poderosos yo me refería y pedía que nos dejarán de matar porque nosotros sabíamos que eran órdenes de ellos. Todo lo que pasó era ordenado por el sistema capitalista y ahí direccionan los que tienen el poder.

 

¿Siente que la democracia por la que usted se arriesgó y perdió tanto, ha cumplido sus expectativas?

Esta democracia no cumple mis expectativas, porque nunca llegó. Por eso pienso que nos sacamos la cresta y perdimos tanto en la lucha, los sacrificios, no solamente uno, yo no podría haber hecho nada sin mi familia, sin el apoyo de mi mujer, de mis hijos, de mis hijas, tengo dos hijas profesoras aquí en la población, ellos eran y son todo y si no era por ese apoyo nunca hubiésemos hecho nada, el trabajo era fuerte. Entonces tanto trabajo contra la dictadura para nada. Es una decepción muy grande. Esta democracia no está a la altura de nuestro sacrificio. Yo siento que esto está todo arreglado.

Cuando vino el papa, y con todo lo que hicimos, yo siento que los poderosos dijeron, soltemos un poco la mano y démosle algo a esta gente. Porque fue grande esa denuncia. Tan grande que a mí me torturaron y me dijeron que tenía que decir que el frente me había pedido que yo hiciera eso. Imagínese una calumnia muy grande, que si yo hubiese dicho eso, nunca hubiese podido quedar tranquilo en mi vida. Hubiese sido peor que la muerte de mi hijo. Lo que yo hice fue de corazón.

 

¿Cree usted que la crisis de participación tiene que ver de alguna forma con los casos de corrupción en que se han visto involucrado políticos de todos los sectores?

Si creo que si, en segundo plano creo que hay un sentimiento muy profundo, yo siento que aporte y coopere con lo que estaba sucediendo, pero siento que me quede ahí. No me siento retribuido.

Nunca tuve cercanía con la política, nunca fui político, a mí me metieron al PPD, pero yo nunca he participado en ese partido, pero fue lagos el que me convidó y me habló, cualquier promesa, cualquier cosa, pero nunca paso nada, ni cuando fue presidente. Yo les decía a mis amigos que por lo menos un día quiero conocer la Moneda, pero nunca paso nada. Yo fui muy amigo de Claudio Orrego.  Peleábamos caleta, porque él era DC y yo Comunista, nos decíamos muchas cosas y bien fuerte, verdaderas. Yo le decía: tú tienes buen sentimiento por hacer cosas buenas, pero nunca te van a dejar. Porque todo es manejado po.

Por ejemplo el Padre Gerardo Whelan, quería a muerte que yo fuera dirigente o Concejal, pero yo no sé ser ladrón, no estoy acostumbrado a saber cómo se roba. Porque si yo hago un compromiso con la gente y no cumplo tal compromiso, yo siento que no funcionaria.

 

Han pasado casi 49 años desde que llegaron a Peñalolén ¿Ha cambiado la comuna desde que ustedes llegaron?

Yo siempre he pensado que el nivel de sufrimiento que pasamos aquí en la población, comienza desde la salida del canal y esa salida también es cuestionada, yo pienso que desde ahí se comenzaron a ver algunas ayudas para Lo Hermida, de ahí comienza un movimiento de mejoramiento y en donde se han podido conseguir cosas.

Tuvimos la suerte de tener al Claudio Orrego, yo lo admiré por la entrega y podía ver el progreso. Yo no sé cómo se consiguen los dineros, pero aquí se ha visto un gran cambio. Antes de él no teníamos ningún avance, ¿Cuantos años la derecha estuvo aquí?.

 

Mañana usted Mario es candidato a Alcalde y es elegido. ¿Qué cree que le falta a Peñalolén, qué haría usted?

A mí me preocupa mucho la tercera edad, quizás hay muchas cosas para la tercera edad, pero me gustaría que hubiese más preocupaciones. Que se preocupen más por la atención. Por ejemplo: yo no tengo rebaja en la luz o agua, yo no tengo ningún beneficio. Yo no entiendo mucho de tecnología, entonces cuando me hacen buscar cosas en internet de ahí me pierdo. Yo fui a la municipalidad, para ver una rebaja en la basura y me dijeron que debía postular para Agosto. Y esas cosas yo no la entiendo. Porque debemos postular. Me gustaría que se apoyara a la gente por ser de tercera edad automáticamente quedaran inscritos para la rebaja. Yo trabajo 4 días a la semana y nunca molesto al municipio. Entonces me gustaría que pusieran más ojo ahí.

Otro punto que me gustaría mencionar, es que yo no creo que hay avances para vencer el narco tráfico, porque para mí el narcotráfico y el capitalismo están relacionados. Los pobres no se pueden acabar, el capitalismo necesita a los pobres. Yo soy convencido que son necesidades de este sistema.

Tenía un paco amigo y ese paco nos contaba muchas cosas, entre eso que ellos no se iban a meter a algunos sectores de la población, por miedo al narcotráfico.

También pienso que el cobro de la basura es muy exagerado y es muy seguido. Lo otro que podría ver son las calles, a pesar de que entiendo que no es algo que debe solucionar la municipalidad, aunque hay mucha gente que no tiene la conciencia de que no es de responsabilidad de la Muni. Pero también hay un exceso de basuras en las calles y pienso que eso es un problema cultural. Tampoco veo letreros que indiquen la prohibición de botar basura. Como nadie cuida nada, de la nada se forma los micro basurales.

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