CONOCIENDO A NUESTRA GENTE: ENTREVISTA A RICARDO BUSTOS DUEÑO DEL «PÁJARO LOCO»

Don Ricardo Bustos Sandoval dueño del supermercado el “Pájaro Loco”, ubicado en calle Altiplano en Lo Hermida. Un hombre sencillo, amable y cercano, agradecido de su población y su gente, nos recibe en su casa para contarnos parte de su historia de vida, ligada por 50 años al pulso de nuestra población.

 

¿En qué año llegó a la población?

Instale el negocio en el año 1969

 

¿A qué edad comenzó a trabajar?

Yo recuerdo que desde los 7 años trabajaba en el campo, llegue a Santiago a los 13 años y aquí abrí los ojos, Santiago era otro mundo. Vi algunas posibilidades que no podía dejar pasar.

 

¿Por qué pájaro loco?

Porque yo puse mi bolichito, y un amigo me hizo un letrero, le puso «puestos varios» nada más, pero le dibujo un pájaro loco al letrero, me parece que aún tengo guardado ese cartel. Entonces qué pasaba, los niños iban al colegio y pasaban por ahí y las mamás los mandaban a comprar su colación o un dulce donde el “Pájaro Loco”, entonces yo me colgué de ahí e hice un letrero más bonito y le puse «El pájaro loco».

 

¿En qué condiciones se encontraba Lo Hermida?

Era todo básico, el sector donde está «El Pájaro loco» era campo. Lo más poblado que estaba era La Faena, Pero de Grecia hacia la derecha eran puros pastos de alfalfa, el primer sector eran puros alfalfales, el segundo sector para abajo eran puro Duraznal. La única casa que existía ahí eran las casas de los inquilinos del fundo que estaban por Avenida Grecia. Donde está Sergio Livingstone ahí había un portón y lo que era Ictinos, era una huella con zarzamoras. Por donde estaba la sede 18, eso era un bosque de Álamos.

 

¿Cuál fue el motivo principal para decidir en 1969 poner un negocio en Lo Hermida?

Yo de chico quise tener negocio, desde que empecé a trabajar comencé a juntar plata, pensaba que algún día iba a tener un negocio. Y se presentó ahí la ocasión. El primer negocio quedaba a la vuelta de donde está el “El Pájaro Loco”. Ahí me prestaban un rinconcito, era un negocio de 4 x 3. Vendía lo más necesario para poder sobrevivir, abarrotes y verduras. Yo a eso lo llamo una iniciativa innata, porque comenzó a llegar la gente, en esos sitios designados y cada matrimonio que llegaban eran numerosos y fueron poblándose más. Las familias eran de mínimo 6 hijos y necesitaban solventar sus necesidades básicas.

«Tenía 18 años cuando comencé con esto. Soy un agradecido de Lo Hermida, todo lo que tengo se lo debo a la población y a su gente. Se los voy a agradecer toda la vida. Podré estar muy cansado, pero me encanta estar ahí».

¿Qué particularidad cree que tiene Lo Hermida?

A Lo Hermida llegó gente de mucho esfuerzo, gente muy sana y todos eran muy cooperadores, había mucha unión y respeto, se respetaba mucho a la gente mayor. Antes los jóvenes respetaban mucho a los adultos mayores. Era muy raro que los vecinos discutieran  entre ellos. Era muy presente ese respeto en la población. Todos los que logramos vivir ahí forjamos esa identidad.

 

¿Con respecto a la población en la actualidad. Qué opinión tiene?

Urbanísticamente la población ha cambiado mucho, se organizó bastante bien. Pero siento que socialmente no es lo mismo, creo que perdieron algunos valores. Me es difícil comprender el motivo de la pérdida de valores en el barrio. Pero me quedo con ese recuerdo de un barrio con mucha identidad.

En términos de infraestructuras la población tiene muy buenas edificaciones, la gente ha crecido bastante, para las condiciones en las que se llegó, uno miraba a una cuadra y ya sabía quién venía.

 

¿Cómo se relacionaba su negocio con la comunidad?

En esa época la gente no tenía auto, la locomoción era muy escasa, los centros donde la gente se podía ir a proveer de alimentos estaban lejos, y llegar ahí era costoso y lo otro la gente no disponía de una suma de dinero para ir a comprar la cantidad de alimentos que necesitaban para el mes, sino más bien la gente compraba su alimento para el día, y esa función o esa necesidad la cubrimos nosotros.

 

¿Cuál cree usted que ha sido la clave para mantener su negocio ante las grandes cadenas de supermercado?

Yo pienso que la labor que hice, la gente no la olvida, menos los niños de aquel entonces.  Muchas veces llegaban las dueñas de casa, y me decían: «Oiga don Ricardo, no tengo nada para hacerle hoy a los niños, usted me podría fiar». Y yo sin ningún problema accedía. O usted veía a niños descalzos con ganas de comer una fruta y yo se las daba, porque no podía ver lo crudo de esa realidad, o cuando mis hijas estaban de cumpleaños yo invitaba a todos los niños, nadie quedaba a fuera, eran todos iguales. Entonces la gente eso lo agradece y no se le olvida. Y de alguna u otra forma mi negocio no estaba ajeno a la solidaridad y compañerismo que tenía la población.

 

En relación al personal que ha trabajado en el pájaro loco, ¿Qué nos puede compartir?

En el negocio ha pasado mucha gente, toda la juventud del sector dicen: «todos hemos trabajado en el pájaro loco».  Hay señoras mayores que alguna vez trabajaron conmigo y después sus nietos trabajaron en el pájaro loco.

La Rosita por ejemplo lleva como 25 a 30 años en «El Pájaro Loco», casi toda su vida laboral la ha realizado ahí.

Pero me gustaría destacar a un trabajador al que yo le decía tío. Estuvo más de 35 años en el negocio, falleció el año pasado, él era como mi padre. Toda la vida él estuvo ahí y con la camiseta bien puesta.

De todas formas creo, que uno con los trabajadores debe siempre mantener la buena convivencia y el respeto, validar a todos como humanos. Jamás mostrarse como un enemigo por el solo hecho de ser jefe. Yo siempre pienso que quienes trabajan en el “Pájaro Loco” no dependen tanto de mí, como yo de ellos.

 

¿Cómo ha sido ver crecer a generaciones completas en la población desde el “Pájaro Loco”?

Yo he visto crecer a mucha juventud, como también he visto como las personas mayores se han ido apagando. Yo estuve 50 años ahí, es decir mi vida está en el “Pájaro Loco”. Tenía 18 años cuando comencé con esto. Soy un agradecido de Lo Hermida, todo lo que tengo se lo debo a la población y a su gente. Se los voy a agradecer toda la vida. Podré estar muy cansado, pero me encanta estar ahí.

 

¿Qué anécdotas vivió usted con la comunidad?

En el sector había muchos niños que jugaban con mis hijas. El día domingo nosotros trabajábamos medio día. Y después hacíamos paseo. Nos íbamos al cajón del Maipo, yo tenía una camioneta y todos los niños nos miraban como subíamos cosas al auto para organizar el paseo. Entonces ellos se quedaban triste mirando. Yo les decía que fueran a pedir permiso a sus mamás. Y llenaba la camioneta con cabros chicos. A veces iban hasta las mamás. O alguna veces íbamos al Club Hípico a ver los ensayos, hasta los perros llevamos (risas espontaneas). Otras veces íbamos a la playa, y no teníamos donde alojar, nos quedábamos donde nos pillaba la noche. Llegábamos con hambre, y comprábamos muchos pescados, llevábamos unas latas, hacíamos fuego y comíamos todos, quedábamos saciados de tanto comer pescado.

2 comentarios
  1. Viviana Medel
    Viviana Medel Dice:

    Felicitaciones una gran persona todo a su tiempo tiene su recompensa a su sacrificio esfuerzo y dedicación para salir adelante de lo poco a lo mucho muy buena entrevista conocer la bondad del Pajaro Loco cariños y sobre todo agradecer a Dios la oportunidad de conocerte mxas mxas bendiciones junto a su familia

    Responder

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