10 formas de prevenir afecciones coronarias

Los experto nos dan consejos para cuidar y tener un corazón más sano. Adopte estas medida para mantener una buena salud.

por: Imagen

1. Ingiera niacina.

LDL, LDL, LDL. Si eso es lo único que le preocupa del resultado de sus análisis de colesterol, entonces sólo está viendo una cara de la moneda. Los niveles altos de HDL —llamado “colesterol bueno”— son tan importantes para predecir un infarto, si no es que más, como los niveles de LDL y otros indicadores de grasa en la sangre. Si su médico se limita a recetarle estatina, está perdiendo una oportunidad. Contemple con él la posibilidad de ingerir niacina, una vitamina del grupo B que eleva los niveles del HDL. Como efecto secundario, la niacina provoca rubor en la cara, pero no se desanime: hoy en día existen fórmulas que aportan todos los beneficios sin enrojecer el rostro, como el Niaspan y otros medicamentos de venta libre. El problema radica en que las empresas farmacéuticas no impulsan la venta de vitaminas, por lo que quizá su doctor no esté enterado de este importante tratamiento.

2. Conserve sano el corazón con chocolate.

Aunque contradiga los consejos nutricionales de mamá, el chocolate amargo es en verdad saludable, y, como lo confirman los estudios, baja la presión arterial. Por sus grasas monoinsaturadas, antioxidantes y otras sustancias vegetales beneficiosas para el corazón, el chocolate amargo se acerca más a los frutos secos que a las golosinas. También aporta fibra y magnesio. Científicos que dieron a un grupo de voluntarios 100 g de chocolate amargo al día durante 2 semanas encontraron que su presión arterial disminuyó de forma considerable, pues descendió 5 puntos en la lectura sistólica (la cifra superior) y 2 puntos en la diastólica (la inferior). El único problema es que los voluntarios tuvieron que prescindir de otros dulces y de comida chatarra para compensar las calorías extras. Coma a diario 100 g de chocolate amargo y elimine las 531 calorías que consume en forma de postres, galletitas, helados y papas fritas.

3. Sustituya la manteca y la crema por palta.

No tenemos nada en contra de los ganaderos, pero las paltas son un sustituto sabroso y saludable para el corazón. Al machacarlas adquieren la misma textura cremosa de la manteca. Úselas para espesar las sopas y para que el puré de papa quede más cremoso. La palta es una de las dos únicas frutas (junto con las aceitunas) ricas en grasas monoinsaturadas: la variedad saludable para el corazón.

4. Reduzca la hipertensión con diuréticos.

¡Pobres doctores! Con docenas de remedios para la hipertensión, con pacientes yendo y viniendo todo el tiempo y con pilas de revistas médicas sobre el escritorio, quién puede acusarlos de recetar lo que conocen más a fondo en vez de lo que los estudios demuestran que funciona mejor, como los simples diuréticos, uno de los medicamentos más antiguos —y más baratos—para tratar la hipertensión. Con todo, los fármacos más recetados para este padecimiento siguen siendo los bloqueadores beta. Un análisis sueco realizado a más de 13 estudios en los que participaron 105,000 pacientes encontró que quienes ingerían bloqueadores beta tenían 16% más probabilidades de sufrir un infarto que los que ingerían diuréticos. Los resultados fueron tan contundentes que se recomendó que los bloqueadores beta dejaran de ser la primera opción de tratamiento. Hable con su médico sobre la posibilidad de cambiar de táctica.

5. No evalúe sólo el colesterol HDL y el LDL.

“Malas noticias”, le dice el médico con una expresión seria, “su colesterol está un poco elevado”. Antes de que le recete estatina, pídale más información, aparte de la del colesterol HDL (el “bueno”) y LDL (el “malo”), en específico el de las otras dos clases de lipoproteínas o grasas sanguíneas: los quilomicrones y las lipoproteínas de muy baja densidad (LMBD). Los niveles elevados de dichas grasas son más peligrosos que los niveles de LDL, pues incrementan más la posibilidad de desarrollar cardiopatías. Además, las estatinas pueden no tener efecto en ellos. Con las pruebas sabrá qué tan alto es su nivel de colesterol y si debe empezar a tomar estatina de inmediato o si debe darle una oportunidad a un cambio en su estilo de vida.

6. Pídale a su médico que controle su PCRus.Es probable que no lo haya hecho, y con este análisis, simple y económico, sabrá con mayor exactitud si está en riesgo de sufrir un infarto que con 10 exámenes de colesterol. El análisis de proteína C reactiva ultrasensible (PCR-us) evalúa un “marcador” de inflamación, que es un factor de riesgo para los infartos. Un estudio publicado en la Revista de Medicina de Nueva Inglaterra (“New England Journal of Medicine”) halló que la prueba es 2 veces más eficaz que la de colesterol para predecir los ataques cardíacos. La buena noticia es que la estatina, el fármaco más recetado para el colesterol alto, también reduce la PCR.

7. Al volar, prevenga los coágulos con castaño de Indias.

Aunque considere que volar sentado en uno de los asientos estrechos de los aviones es una tortura, algunas veces no queda más remedio que hacerlo. Si se ve obligado a soportar un vuelo muy largo, tome el doble de la dosis recomendada de extracto de castaño de Indias antes de partir rumbo al aeropuerto, aconseja la doctora Mary Hardy, directora de Medicina integral en el Centro de Recursos para la Familia de la Universidad de California en Los Ángeles. Dicha hierba evita que las piernas se hinchen y minimiza el riesgo de que se formen coágulos.

8. Mida su cintura para determinar el riesgo de una cardiopatía.

Una panza cervecera no sólo provoca que uno se tenga que abrochar los pantalones a la altura de las rodillas, sino que también es un gran y grasoso signo de que se corre el riesgo de sufrir un infarto (y/o diabetes). La grasa abdominal causa más inflamación que la de las caderas o los glúteos, y las sustancias inflamatorias que libera son devastadoras para las arterias coronarias. Una simple cinta métrica puede indicarle si está arrastrando este factor de riesgo. No obstante, el Reporte sobre el Estado de los Países de la Federación Mundial del Corazón señala que 62% de los médicos encuestados, provenientes de 27 países, dijeron que no miden la cintura de sus pacientes. El 95% de las mujeres con riesgo de cardiopatías afirmaron que sus doctores nunca les medían la cintura, y el 71%, que nunca les advirtieron que el exceso de peso, inclusive la grasa abdominal de alto riesgo, detonaba los padecimientos cardíacos. La próxima vez que vaya al doctor lleve una cinta métrica y enséñele a medir la cintura:
• Descúbrase la cintura y el estómago.
• Coloque la cinta métrica alrededor de la cintura, entre la parte superior del hueso de la cadera y el punto más bajo de la caja torácica.
• Relájese y exhale al hacer la medición. Si su cintura no mide más de 89 cm (en las mujeres) y de 101 cm (en los hombres), todo está bien. Si no, ha llegado la hora de ir al gimnasio.

9. Para acabar con los males cardíacos, consiga un compañero para vivir.

Y el gato no cuenta. Según los resultados de un estudio reciente efectuado en Dinamarca, creemos que vale la pena perder un poco de privacidad y aprender a compartir la heladera. El estudio descubrió que la gente que vive sola corre el doble de riesgo de padecer un mal cardíaco grave. ¡Será mejor alquilar esa habitación vacía!

10. Para reducir el riesgo de las cardiopatías siga trabajando.

Sí, sí, faltan dos años para su retiro, y el personaje de Meryl Streep en la película El diablo se viste de Prada es un santo al lado de su jefe. Se muere de ganas de renunciar o incluso de que lo despidan para poder retirarse anticipadamente y dejar ese nido de víboras. Aguarde. Un estudio efectuado a más de 12,000 personas halló que perder el trabajo cuando su carrera está por finalizar duplica el riesgo de un infarto. Así que respire, baje la cabeza y valore la situación. De hecho, seguir trabajando durante la edad dorada, llevar a cabo alguna actividad de voluntariado e incluso subir por las escaleras en lugar de usar el ascensor son la clase de actividades que los investigadores del Instituto Nacional del Envejecimiento de EE.UU. descubrieron que ayudan a vivir más. Aún mejor: los investigadores encontraron que dichas actividades influían en la longevidad tanto como el ejercicio.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *